Palabra Semanal 32

“…de la roca espiritual que los seguía, y la roca era cristo”
Cuando el apóstol Pablo escribe la carta a los Corintios hace referencia a una situación que vivió en el desierto el pueblo de Israel y dice que la roca era Cristo.
Es muy interesante ver como en este relato se habla del desierto, una zona llena de arena, arbustos y casi sin nada de agua, y a la vez nos enseña que la roca era Cristo.
Probablemente lo que el nos quiere decir es que en nuestros desiertos personales, en nuestros problemas y aun en los tiempos de sufrimiento tenemos un lugar seguro donde poder buscar consuelo, fortaleza y nuevas fuerzas para seguir adelante. Por eso el nos enseña que Jesús es la roca.
El apóstol utiliza los mismos principios que Jesús en la enseñanza de la edificación (Mateo 7: 24-29).
Aunque nosotros vivamos en grandes ciudades y rodeados de muchas personas, la realidad nos dice que muchas veces atrasamos desiertos. Pero esa no es la voluntad de Dios, el quiere que edifiquemos nuestra vida sobre Jesús y de esa manera podremos aumentar nuestra fe hasta alcanzar una fe… al limite.

Palabra Semanal 31

“… un hombre sabio que edifica la casa sobre la roca…”
En este relato Jesús nos enseña que tenemos dos posibilidades para edificar. Hacerlo sobre la arena o hacerlo sobre la roca. Para entenderlo mejor vamos a recordar como era Palestina en esos tiempos.
La tierra en ese tiempo era desértica, es decir que había mucha arena y también había muchos ríos que durante el verano se secaban. Cuando venia el tiempo de la lluvia esos ríos volvían a llenarse de agua y todo lo que se edificaba en el verano era destruido por las lluvias y los vientos en las épocas de frío. Utilizando esto es que Jesús nos enseña a edificar sobre la roca.
Aunque era una zona muy desértica también había lugares de piso firme, de rocas, que permitían que uno pudiese edificar con seguridad.
Estos principios no solamente son para la edificación de una casa sino también para nuestra propia edificación.
Tenemos que permitir siempre que el espíritu santo nos saque de la mente el hacer las cosas fáciles, como por ejemplo obedecer a nuestras emociones, hacer lo que nos gusta, usar patrones mundanos para tomar decisiones y muchas otras cosas mas.
Por eso es importante que aprendamos a edificar nuestra vida sobre la roca, que es Jesús. Basándonos en todas sus enseñanzas, en su sabiduría y en su amor sobrenatural para librarnos de problemas futuros.
De manera que pueden venir ríos (las cosas que nos suceden en la vida inesperadamente), pueden golpear fuertemente los vientos (las circunstancias que a todos nos suceden). Pero aunque vengan estas cosas nosotros vamos a poder permanecer porque decidimos edificar sobre una base y un sustento solido, Jesucristo y su bendita Palabra.
Cuando vengan los sucesos y los problemas a nuestra vida, por haber elegido la roca, nos elevaremos con una fe… al limite.

Palabra Semanal 30

“… el que oye estas palabras y no las hace…”
Aquí Jesús nos presenta la segunda opción, y también están los dos verbos, que son oír y hacer.
Pero aquí Jesús a la persona la llama insensata, porque no piensa ni en el futuro, ni en su familia, ni en nada.
El establece la diferencia entre una persona sabia y una insensata. Y lo hace muy simplemente, dice que la diferencia esta en la decisión y en la elección del terreno para edificar.
En ambos casos las dos personas edifican, trabajan, y se fatigan de la misma manera.
Pero una decide hacerlo sobre el único terreno firme que se llama Jesucristo.
La otra lo hace sobre un terreno de arenas movedizas, es decir edifica conforme a sus sentimientos, a sus emociones y a su conveniencia inmediata.
Jesús llama a esta persona insensata porque no piensa en el futuro y porque no se prepara para las circunstancias que naturalmente suceden en este mundo. Seamos sabios, nuestra vida es muy importante y la decisión de edificar y de madurar debe tener un fundamento solido y firme.
Probablemente sea bueno pensar antes de decidir nuestra próxima edificación para que eso también nos ayude a llevar nuestra fe… al límite

Palabra Semanal 29

“…cualquiera que oye su palabra y la hace, es un hombre sabio…”
El que esta hablando aquí es Jesús y el nos esta preparando para enseñarnos principios que nos ayudarán a tomar las mejores decisiones.
Él utiliza dos verbos: oír y hacer. Toda persona puede oír y también puede hacer, pero aquí la enseñanza esta basada en oír y hacer lo que Jesús esta enseñando.
La única causa por la cual Jesús dice esto, es porque quiere que nos vaya bien siempre, en todas las cosas.
Este es un principio que nos va a servir para nuestra vida, para lo personal, lo económico, lo familiar, lo social y también lo laboral.
Para cada una de estas cosas hay principios en la Biblia que nos ayudan a tomar decisiones con sabiduría y que siempre serán una bendición para nosotros.
Para esto es importante que nunca olvidemos que Jesús también dice “…el que oye su palabra y la hace será comparado con una persona sabia…”.
En el contexto de lo que estamos viendo, una persona sabia es una persona capaz de combinar estas dos cosas, oír la palabra acerca del asunto o necesidad que tiene que resolver y hacer lo que esa palabra dice para que pueda encontrar la solución que necesita.
Jesús nos esta enseñando a edificar nuestra casa, y dice que debemos edificar sobre un fundamento firme y seguro. Ese fundamento es la roca y cada vez que nuestras decisiones sean guiadas por su palabra lograremos obtener la bendición y también veremos que llevamos nuestra fe… al límite.

Palabra Semanal 28

“… un silbido apacible y delicado…”
Los sentimientos gritan demasiado fuerte, generalmente mucho más fuerte que las cosas del Espíritu.
Por eso es que muchas veces nosotros creemos que las emociones y los sentimientos  son más poderosos que la obra del Espíritu Santo.
Pero esto no es así, somos seres espirituales creados a imagen y semejanza de Dios.
Veamos juntos un ejemplo para entenderlo mejor: a la mayoría de las personas les asusta ver a una persona que grita fuerte y mucho, porque eso llama mucho la atención.
De esa misma manera se mueven en nosotros las emociones y los sentimientos, que quieren que les prestemos nuestra atención  de manera casi constante.
Recodemos cuando Elías se encontraba en la cueva y fue visitado por el Espíritu Santo, en forma de una suave brisa.
Muchas veces, Dios nos habla de esa manera, con amor, haciéndonos casi un mimo.
Entrenemos en el espíritu para que los gritos de las emociones enmudezcan y nosotros podamos continuar con nuestra vida cumpliendo el propósito por el cual nacimos.
Cuanto más escuchemos a la voz del Espíritu, veremos que también nuestra fe aumenta hasta alcanzar una fe… al límite.